Luego de la restauración hecha por el artísta multifacético Alejandro Jodorowsky, se descubrió que, primero: el Tarot no pertenece a nadie, no fué hecho por alguna secta, ni por alguna civilización, ni por algún ser en especial; el Tarot aparece mágicamente en la humanidad, para la humanidad. Segundo: el Tarot no lee futuros, sino que es una bítacora de vuelo para leer el inconciente del que consulta, con la finalidad de ver en el pasado lo que nos impide contemplar y descubrir que nuestro presente es una puerta hacia la oportunidad de crecer. Tercero: está lleno de de símbolos de todas las culturas y religiones del mundo.
Pulsa aquí y animate a contemplar sus símbolos y descubre tus sensaciones.
RUNAS
Pez Koi
prehispánicas













